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La temperatura adecuada para dormir sin gastar energía

02 de abril de 2019

Un sueño reparador es necesario para afrontar el día siguiente con energía. Hay muchos elementos que entran en juego a la hora de conseguir este objetivo: un buen colchón, un buen sommier, unas sábanas limpias y agradables… Pero hay un elemento que no siempre tenemos en cuenta: la temperatura de la habitación. Un dormitorio no debe estar demasiado caliente ni demasiado frío pero, ¿cuál es la temperatura perfecta?

Dormir a una buena temperatura sin gastar energía es bueno para ti, para el medioambiente y para tu bolsillo.

A todo el mundo le ha pasado lo de despertarse en medio de la noche, sin la manta y con un frío insoportable y tener que cubrirse hasta las cejas para poder entrar en calor, y todo esto pese a llevar un pijama calentito de punto. Lo contrario también pasa: Levantarse por las mañanas con dolor de garganta y sequedad debido a haber dejado la calefacción muy alta en la habitación.

¿Qué es mejor para dormir, entonces, el frío o el calor? Ni lo uno ni lo otro, lo mejor es una temperatura entre los 15 y los 22 grados siendo la temperatura absolutamente perfecta los 21 grados. Lo ideal es conseguir esta temperatura de forma natural: Aireando el dormitorio, usando ropa de cama adecuada, pijamas de tejidos ideales según la época del año… Además de evitar molestias asociadas al uso de la climatización, también resulta considerablemente más barato que tener la calefacción o el aire acondicionado encendidos toda la noche.

Si quieres saber el dinero que te puedes ahorrar simplemente por adquirir unos sencillos hábitos, puedes hacer un seguimiento de tu gasto energético, por ejemplo, como los clientes de Endesa en Orihuela que pueden ir a visitar las oficinas de Endesa para poder tener un acceso claro de su consumo antes y después de ponerlos en práctica.

Como referencia de lo que pasa cuando usas climatización en exceso, existe el caso de un cliente con una tarifa de Endesa en El Ejido que tiene el aire encendido de forma perpetua en verano como único método de regulación de la temperatura de su dormitorio. Llamando por teléfono o haciendo una visita a sus oficinas, va a poder ver que su consumo se dispara en los meses de verano debido a esto.

Regular la temperatura sin climatización es posible.

La temperatura del dormitorio, como se ha indicado, no solo es una cuestión de calefacción y aire acondicionado. Por eso, a continuación, se indican una serie de cosas que se deben tener en cuenta a la hora de poner a punto el dormitorio para la hora de dormir:

tejidos de algodónRopa de cama: Fibras naturales, lo mejor.

El uso de materiales naturales en las sábanas, como el algodón o la seda, son óptimos para buena parte del año. Más transpirables que las fibras sintéticas, son buenos reguladores de la temperatura, evitando un calor o un frío excesivos.

Edredón. ¿Cuándo lo quito?

La verdad es que hay edredones para todo el año según su relleno y gramaje. Lo ideal es usar un edredón que nos refugie del frío en invierno y también nos sirva para las frescas, que no heladas, temperaturas del otoño y el inicio de la primavera. ¿Por qué? Bueno, si hace mucho frío en invierno, siempre podemos añadir mantas.

Mantas. ¿Son necesarias?

Si tu ropa de cama ya está bien configurada para la temperatura del momento, una manta no va a ser imprescindible. Sin embargo, siempre es aconsejable tener una en los pies de la cama por si la temperatura desciende. Así ponemos rápida solución al problema del frío si es que aparece.

Ventilación natural.

Si queremos aclimatar la habitación de la mejor forma posible, lo suyo es jugar con el sol y la energía que transmite de forma natural. ¿Cómo? Durante el invierno, abre ventanas y persianas en las horas de sol más intenso, permitiendo al calor entrar en tu cuarto. Por la noche, asegúrate de que todo está bien cerrado para que este calor se conserve en el interior. En verano, el proceso es justamente el contrario: Cierra todo a cal y canto durante las horas de calor más intensas y aprovecha las horas más frescas para ventilar.

¿Y qué pijama me pongo?

Lo más lógico: En verano los pijamas de algodón más fresquitos y, en invierno, pijamas de punto fino. Sí, fino. Los pijamas polares son muy suavecitos y agradables pero es más fácil lidiar con cambios de temperatura a base de quitar o añadir mantas. Si el pijama es demasiado cálido, podemos pasar mucho calor durante la noche.

Hay otros consejos para elegir correctamente la ropa de cama como los que se indican en este artículo, o nuestro artículo de blog sobre consejos para dormir en verano, donde contamos más en detalle cómo refrescar la habitación y recomendamos reducir al mínimo la necesidad de aires acondicionados. Al final, lo importante es asegurar un ambiente ideal para favorecer una buena calidad en el descanso.

¡Buenas noches!

mujer-descansa-temperatura-ideal

perro bosteza entre mantas